La procreación humana como acto hetero-patriarcal.

Una acción que es de lo mas natural del mundo, en el ámbito desnaturalizado, artificializado al extremo condicióna a aquellos actos y los resignifica. Como mencionamos antes, no nos encontramos en un ámbito de equilibrio con el resto de la naturaleza, sino todo lo contrario, nos encontramos en contra del resto de la naturaleza en su conjunto, partiendo de ese punto, “no es un acto necesario la procreación humana”.

Lejos estamos de ser animales, la humanidad civilizada nos ha despojado de esas cualidades. Lxs animales en su hábitat, se reproducen y esa reproducción tiene su razón de ser, mantener una especie, equilibrar otras, tanto en su predacion como en proveerles alimentos.
Pero estamos en las ciudades, estamos en las civilizaciones complejas, nada de eso tiene razón de ser aca, sino todo lo contrario, es perjudicial para los vestigios de vida salvaje que aun queda, mas alla de todo este asunto, tenemos que mencionar la procreación humana como un acto patriarcal, considerando que:


No es necesario, como ya lo mencionamos, sino nocivo. Asigna a la hembra un rol maternal, de pasividad, rol quizá inexistente en ámbitos de salvajismo, donde las organizaciones comunales en muchos casos tomaban partido de las crias de manera comunitaria.
En el aquí ahora, ciudad, civilización, posmdernismo industrial.
La hembra humana queda sometida al papel de esclava de esa nueva cria, delegando su tiempo, sus capacidades, sus potenciales, a un único fin, donde el macho en parte por razones fisiológicas(amantamiento) y por razones culturales(patriarcado) tiene una responsabilidad muy reducida en el asunto, recordemos que la hembra humana es la que lleva dentro suyo 9 meses la cria, dentro de los cuales su libertad se empieza a reducir. posteriormente,  debe amamantarla muy frecuentemente, y después varios años de dependencia inevitable, sobre todo en este ámbito civilizado.

Las mujeres hacen sus elecciones acerca de la maternidad en un contexto coercitivo, acerca no sólo de no tener hijos, sino especialmente de tener acceso a las ventajas o a la felicidad que puede proporcionar no tenerlos, así como a la ignorancia de los problemas, las desventajas o la infelicidad que puede proporcionar tenerlos.

Cualquier posición, política o personal, contraria al discurso maternalista recibe una sanción social, económica o psicológica brutal. Es en este sentido de falta de alternativas en el que el discurso promaternal es totalitario.
La maternidad exige que se les quiera siempre por encima de todo: por encima de una misma sobre todo; el amor maternal se supone siempre y en todo caso incondicional, esa es una de sus principales características. En realidad, eso es lo que define la maternidad. Sin embargo, el amor del padre se supone mucho menos incondicional; de hecho, no existe el amor paternal como categoría.

Los padres suelen querer a sus hijos, sí, pero sin que este amor esté categorizado como absoluto, como extremadamente generoso o incondicional. Más bien parece que cada padre quiere a sus hijos/as como puede o como quiere. El amor maternal, en cambio, no admite matices.
Todo ese potencial que pueda tener la hembra humana, toda su independecia, esta delegada a un acto que no solo es inecesario, sino poco ético, partiendo de la base que inevitablemente generara efectos nocivos en lo que queda de equilibrio de la tierra, y en la realidad natural que se ha convertido el mundo.
El régimen hetero-patriarcal que tenemos impuesto todas, presiona en los ámbitos que supuestamente lo cuestionan, parasitan la libertad de lxs individuos, presiona en los ambitos feministas, anarquistas, antiautoritarios.

Al igual que el capitalismo nos instaura el consumo como un hecho ya establecido desde el momento que nos da la “libertad” de elegir entre este o aquel producto. El patriarcado instaura la maternidad como establecida, cuando nos da la libertad de este parto o aquel otro, con esto me refiero a la discursiva pro-maternalista, que va ofreciendo con los partos naturales, partos orgásmicos, la oda a la lactancia materna, la no vacunación, la maternidad conciente y una amplia variedad de un “orgullo ” natalista/maternalista, Claro, supuestamente desde una perspectiva ajena al estado, perspectivas que solo perpetuan la maternidad como una hecho inevitable y obligatorio.
¿no es un hecho mas que obvio que esta sociedad, formada en tantos años, ve a la hembra humana como un utero?¿no está claro que ese utero es en función del régimen hetero-patriarcal, para la perpetuación de este régimen?
Si, hay algo que cuestionamos, que lo vemos, no ético o erroneno, para cambiarlo, debemos dejar de reproducirlo, sobre todo en sus lógicas.
Las costrumbres, la normalización de las cosas, logran, que lo erróneo sea un hecho incuestionable y establecido, donde solo nos queda aprender a vivir con ello de la mejor manera posible.
¿podemos considerar la natalidad humana como una acto patriarcal?
Si! es un acto patriarcal, recordemos que estamos bajo ese régimen totalitario llamado hetero-patriarcado, que por mas vuelta que le demos, en nuestras casas y espacios, puertas para afuera rige ese régimen e inevitablemente, por vivir aquí, puertas para dentro también en menor o mayor medida.

Un ejemplo evidente de esto es de que manera la hembra es la que  tiene que sufrir por un embarazo no deseado, sometiéndose a un régimen que la encarcela si se quiere quitar el embarazo, sometiéndose también a los peligros destructivos en su cuerpo que implican las practicas abortivas, mientras el macho, solo tiene como padecimiento, el temor de lo que le sucede a su compañera, nunca lo vivirá literalmente en carne propia.

Es hora de abandonar toda esa palabrería y corrientes  de maternidad conciente, natural, etc. Las hembras no necesitan elegir entre este o aquel parto, necesitan la libertad al igual que todxs lxs animales.
Debemos abandonar todas las acciones que inecesariamente son opresivas para el resto de lxs habitantes y para nosotras mismas, debemos abandonar los roles que nos ofrece esta realidad condicionada por el sistema de dominación, recordando claro, que no somos salvajes y que nuestra especie no solo no esta cerca de extinguirse, sino que también, en estas circunstacias, es nociva para todas las demás.

 

 

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