Liberación animal no humana, ¿y humana?

Bueno, tema concurrido ¿no?
¿Qué es la liberación animal? En principio, es dejar que cada no-humano viva libre (y salvaje), sin intervención humana.
Pero… ¿cual es el problema de la intervención humana?
La domesticación.
Y… ¿qué es la domesticación?
El proceso de control de la vida del ser vivo que dirige el sentido de su vida hacia algo diferente de lo que le es natural.
¿Qué es natural?
Podríamos decir… que lo natural es lo que surge en ausencia completa de domesticación.
Porque claro, la domesticación no es solo una granja. No es solo el hacinamiento de no-humanos. Esos no-humanos están domesticados, pero a la fuerza.
No obstante no toda domesticación es forzada. Hay veces que la domesticación es un proceso pacífico.
¿Es ese tipo de domesticación también indeseable?

Sí. Porque privan de libertad… esto es algo que cualquiera dirá, de forma intuitiva. Quizás sin saber por qué.
Y si profundizamos en ellos nos daremos cuenta que la privación de libertad que denunciamos no es un encarcelamiento. No es necesario ver un no-humano entre rejas para detectar la privación de libertad.
No. La podemos ver también en ausencia de barrotes.
¿Y como es esto posible?
Pues porque cuando vemos una privación o condicionamiento ajeno al comportamiento natural nos parece privación de libertad. Sin saber por qué.
Así, vemos un gato en una casa y sabemos que no es libre. Podríamos decir que la casa hace de cárcel.
Pero si lo dejásemos suelto en un bosque y pusiésemos rejas más allá de la extensión de su territorio tendríamos la misma sensación ¿no?
Sí. Porque hay barrotes. ¿Qué barrotes? Pues los que impiden el desarrollo natural. Aún cuando no se tope con ellos, la jaula existe.
Y si quitásemos la reja pero, cuando el gato intentase sobrepasar cierto límite un humano le espantase dentro del territorio ¿Consideraríamos que ese gato es libre?
Seguramente sigamos sin pensar que sea libre. Si un humano pretende encerrarlo allí, ese gato no será libre. Es algo que nos viene a la mente, aún sin entender porque.
Y si en vez de un humano hubiese una manada de lobos asentada en los límites de tal territorio ¿Como lo consideraríamos?
Seguramente libre. Si hubiese una manada a cada punto cardinal, ese gato sería libre.
Es una curiosa paradoja, pero es así. El humano, la intención humana de encerrar a algo consciente de ello y de lo que supone, hace de barrotes. No hay más barrotes que la mente consciente.
No obstante, si esos animales humanos fuesen homínidos pre-sapiens ¿Como lo consideraríamos? Si fuesen homínidos más cercanos que nosotros a los simios, sin ser conscientes de si mismos, sin la capacidad de pensar y maquinar¿Lo veríamos similar a la manada de lobos, o al homínido moderno?
Posiblemente, al menos en mi caso, a la manada de lobos ¿Y por qué? Pues precisamente porque no hay intención de encarcelar, de limitar. Sencillamente porque no hay auto-conciencia detrás.
Entonces la liberación animal parece clara. Siempre que no haya intervención humana un no-humano será libre.
Pero… ¿qué sucede con la liberación humana?
¿Como se libera a ese animal de la intervención humana?
No, dirán algunos. Es que el humano es libre siempre y cuando no se opriman entre ellos, siempre y cuando no haya jerarquías, siempre y cuando…
Pero ¿no era el humano un animal? ¿CUal es la diferencia entre el animal y el no-humano?
¿La inteligencia?
Evidentemente es una diferencia. Pero ¿es la inteligencia lo que hace que el humano sea diferente? ¿O el humano no es diferente sea o no inteligente?
El humano no es diferente. Tiene instintos, es un animal.
El humano es un animal que para liberarse debería estar libre de intervención humana.
Esto es más paradójico si cabe. ¿Como puede el humano liberarse de su propia intervención? ¿Puede?
Sí, claro. Porque no es el “humanismo”, no es su pertenencia a la especie homo-sapiens.
Es la intención de privar de libertad lo que priva de libertad.
El humano puede liberarse del humano si se libera de la intención. De toda la intención.
El perro, por ejemplo, es manipulado por el humano. Deja de comportarse como perro y pasa a comportarse como humano-perro. Si alguien ha visto el encantador de perros habrá podido ver que lo primero que hace es reproducir, de forma controlada y siempre dentro de unos límites, la esencia de la vida libre del perro: el lobo.
Una manada, unas jerarquías, unas normas… y de repente sale un perro completamente equilibrado.
El perro tiene en el lobo su liberación ¿Cual es el lobo del humano? Si al perro se le libra , en la medida de lo posible, de toda manipulación humana para volverle a la normalidad ¿como se puede librar al humano de ello?
Al perro se le condiciona porque se le saca de su ciclo natural. MIllones de años de camino, de selección natural, evolución, cambios de entorno… todo ello ha modelado a un ser que lleva un desarrollo físico y mental muy concreto y el equilibrio de la manada, desde tiempos ancestrales, se ha mantenido por el sesgo hacia esos parámetros.
Un perro funciona mediante su cerebro. Ese cerebro, demanada, entiende las privaciones. Avanza hacia él con decisión, y el cerebro evita la conducta que ha originado eso, por asociación directa.
Si a un perro, cuando intenta una puja de poder hacia la posición alfa le limitas con ¡No!, directamente manipulas su cerebro de forma artificial. Eso no existe entre perros. Ese cerebro está modelado entre perros para perros. Un cerebro es como una flauta. Está hecha para soplar y crear música. Pero puedes meter agua, puedes golpera con ella… y siempre provocarás algo, o no provocarás nada. Nadie diría que una flauta es un arma, pero puede serlo. Su naturaleza es de instrumento musical. Pero puedes sacarla de eso.
Pues un cerebro igual. Tiene una configuración para llevar un desarrollo específico, tanto fisiológico como de aprendizaje. Pero puedes forzarlo. Lo sacas de su ciclo natural (sesgado durante millones de años en una dirección) pero puedes hacerlo.
Entonces, un ¡No! a un perro es insertar una orden que no estaba. Es una limitación que inhibe una respuesta a nivel físico y psíquico.
Si además le provees de alimento de forma anti-natural (los lobos cazan o carroñean si es el caso) sin posibilidad de luchar y sin necesidad de hacerlo, es como si instalases un programa que inhibe las funciones de lobo.
Eso es domesticar, limitar la respuesta natural con intención de hacerlo.
El humano ¿acaso no está domesticado? Sí. La domesticación es un proceso de inhibidores. Se inhibe al sacar al cerebro de su ciclo natural de desarrollo (tanto físico-psíquico).
Arrastramos una cultura, un lenguaje… el lenguaje son instrucciones cerebrales. Los inhibidores comportamentales, heredados culturalmente… todo ello nos des-animaliza.
Nos saca del ciclo natural sin darnos cuenta que somos tan víctimas como los no-humanos a los cuales domesticamos.
La liberación animal está clara, y sabemos como hacerla. Pero ¿Cómo se logra la liberación humana?
Cuando se está domesticado es dificil re-salvajizarse. La vida salvaje es dura, no hay protección huamana. Se está expuesto a la dureza de la vida. Al silencio, los depredadores, la oscuridad… ningún no-humano domesticado elegiría la re-salvajización, seguramente.
Pero no deciden ellos, por eso no es problema la resistencia a ello (el cerebro sigue estando conformado para vivir de ese modo como inercia natural).
Pero cuando uno es consciente de ello y debe elegir para si mismo, siendo que la domesticación mete miedo a lo salvaje (pues una de las claves de la domesticación es no estar expuesto al ciclo de vida natural), cuando el miedo forma parte de la ecuación que debe aportar una decisión al respecto ¿Como se soluciona?
Pues seguramente el miedo transforme la perspectiva.
De repente se ve diferente la liberación humana de la no-humana. El humano está hecho para vivir como humano, es inteligente, es natural el uso del fuego, la cultura, la tecnología… ¿por qué de repente para el humano es natural todo lo que su ausencia provoca miedo por exposición a la vida natural?
Eso es lo que sucede con quien plantea la liberación animal y humana. Tienen clara la liberación animal, pero separan al humano del animal. Es paradójico porque su estandarte, como el mío, es el anti-especismo. No obstante el miedo real, pero la imperiosa llamada de la libertad, varía la perspectiva haciendo al humano caer en el más profundo de los miedos, en el la cadena más lejana que nos ancla al especismo.
Somos animales, jerárquicos, libres y salvajes. O deberíamos serlo. No puede haber liberación humana sin reclamar nuestra parte animal. No puede haber liberación sin abandonarnos al instinto, sin renunciar a nuestra domesticación, nuestra cultura, nuestra aprensión a lo salvaje.
Somos animales, para lo bueno y para lo malo.

x Bion

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